ORIS PRUDENS – Revista Mexicana de Justicias Orales (ISSN: 2594-3014) es una publicación electrónica que tiene como propósito: abonar a la certeza en las ideas como condición de posibilidad de un quehacer jurídico que es imperativo mejorar.

Se trata de una publicación electrónica arbitrada de periodicidad semestral con números regulares en junio y diciembre de cada año, que utiliza el sistema de revisión externa por expertos (peer-view), dedicada al estudio del sistema adversarial en las materias penal, civil y laboral en sus vertientes teórica y práctica; así como de los estudios interdisciplinarios que les son afines para su aplicación y conocimiento (historia, sociología, filosofía, entre otras).

Presentación

 

La última década ha sido escenario de una transformación radical del sistema jurídico mexicano, que en su dimensión sustantiva ha incorporado a los derechos humanos como la razón ineludible y el núcleo inevitable de toda norma, toda interpretación y todo acto de autoridad, mientras que en el ámbito procesal la reforma al sistema de justicia penal ha significado una innovación sin precedente hacia esquemas de solución de los conflictos a partir de la centralidad, entre otros, de los principios de publicidad, contradicción e inmediación. A esta renovación y con velocidades diferenciadas se han sumado ya las justicias mercantil, civil y laboral, que por igual encuentran en la oralidad el eje articulador de nuevas prácticas y métodos, de nuevos cauces para hacer derecho.

En esta nueva panorámica, conceptos que parecían remotos se han vuelto cotidianos: ya no podemos pensar el derecho sin las posibilidades –y complejidades– del control difuso unido al concentrado, de la supremacía constitucional con su espejo de convencionalidad, de la proporcionalidad, la razonabilidad y el pro persona como cohesionadores y disruptores entre la norma y el hecho, el fundamento y el motivo, de un derecho que se nos revela elástico. No obstante, siguen teniendo eco, siguen surtiendo un muy importante efecto tradiciones mezcla de hábitos y esquemas de pensamiento (ahora más velados que manifiestos) que durante décadas, sino es que siglos, hicieron de la ley la única fuente, del orden público el omnisciente fin de cualquier acto y de la literalidad el garante excelso en el ejercicio de dar a cada quien lo suyo.

La confluencia de inercias, influencias, nuevas realidades, tentaciones pendulares, de necesidades lacerantes para dar funcionalidad a las instituciones procesales como garantes de los catálogos de derechos y, más aún, como herramientas para hacer tangible a los mexicanos el concepto de Estado de Derecho, que puede resultarnos tan abstracto cuando el día a día lo pone en entredicho, hace que los operadores jurídicos, que los que hacemos algo con el derecho en este país, seamos académicos, postulantes, juzgadores o funcionarios nos encontremos en el tránsito de un momento singular, de un devenir complejo cuando no contradictorio.

Resolver el desafío que nos plantea este entrecruce de senderos, de épocas y apremios nos demanda ante todo un sincero y consciente esfuerzo para hacernos de claridad, un genuino intento de asertividad movido por un pensamiento crítico, propositivo a la vez que operativo, que contribuya a evitar que los nuevos recipientes procesales de a poco se colmen de actos maquinales, estériles y contrarios a la dignidad de las personas.

ORIS PRUDENS – Revista Mexicana de Justicias Orales tiene ese propósito: abonar a la certeza en las ideas como condición de posibilidad de un quehacer jurídico que es imperativo mejorar; y lo hará a partir tanto del mayor rigor científico en la elaboración y revisión de los planteos que ocuparán las páginas de todos y cada uno de sus números como de una actitud de apertura a la discusión e inclusión de las diferentes perspectivas que durante largo tiempo han quedado relegadas por la cuadratura del silogismo.

Este ejercicio editorial asume que la nueva justicia oral que surja de estos tiempos debe entenderse en clave de pluralidad, no sólo porque busca que concurran especialistas de las ramas del derecho que han iniciado lo que pretende ser nuestro particular giro copernicano procesal, sino porque son necesarias todas las voces y perspectivas que tengan algo que aportar a la calidad del fluir intersubjetivo que moldea la enseñanza, la investigación, la legislatura, el litigio y la solución de cada caso.

Espera, también, documentar a la vez que incidir en la definición del derrotero que al cabo de los años será ya el camino andado que, distanciado de la senda hereditaria de las oportunidades perdidas sea, también, el de las realidades transformadas.